El mercado interior es el mercado original, el mercado primigenio, el mercado básico y fundamental para la inmensa mayoría de empresas. Aquél para satisfacer la demanda del cual, la empresa se ha creado. El mercado que conoce y que la conoce. Al que es más facil acceder y distribuir, y cobrar. Y donde es más rentable. Al menos para la estructura empresarial española, como comentaré a continuación.
Soy consciente de que estamos en una economía globalizada, pero también tengo en cuenta otros factores que constituyen ciertos inconvenientes para la competitividad de la internacionalización de las empresas españolas:
. En primer lugar, su tamaño: el 90% de las empresas tienen 9 trabajadores o menos, pero es que el 85% tiene 5 trabajadores o menos. Esto da una capacidad de producción y distribución ciertamente limitada. En realidad, cuando hablamos de pymes, estamos hablando de microempresas. Es posible que la exportación haya funcionado como inductor al crecimiento en otros países, pero el tamaño medio de la pyme alemana es el doble de la española, y las soluciones que funcionan en un entorno empresarial y económico, pueden no funcionar en otro.
. En segundo lugar, los costes de acceso al mercado exterior. Acceder al mercado exterior suele suponer contar con una red de distribución lejana, en ocasiones también un partner local, o simplemente un intermediario comercial. En cualquier caso, más costes y más participantes en el margen comercial de la empresa.
. En tercer lugar, los costes financieros. La instauración de una moneda única en casi todo el territorio de la UE ha reducido el factor de riesgo de cambio para el mercado exterior más cercano, pero no ha eliminado otros riesgos como el de incobro y reclamación de deudas en otros países con otras legislaciones económicas. Para una pyme local, las reclamaciones se vuelven imposibles en la práctica, lo que las lleva a tener que suscribir seguros de tipo de cambio, de cobro y fórmulas de créditos a la exportación. Caso de conseguirlos son caros y, obviamente, un factor de coste adicional.
. Un factor más. Por suerte o por desgracia, España está al final de Europa a mano izquierda, y, con los costes de la distribución (petróleo, electricidad) como están, la distancia se convierte en un factor de coste nada despreciable que nuevamente repercute en el margen.
. Y luego está el factor competencia. Francia, y sobretodo Alemania, se están convirtiendo en los únicos mercados en auge en el entorno europeo, y todos los países periféricos -y no nos olvidemos de China- estamos como locos por vender ahí, así que todos estamos forzando a colocar nuestros productos a precios de remate final, costes de distribución incluídos. Como dijo John Nash (Russell Crowe en "Una Mente Maravillosa" para el gran público) "olvidaos de la rubia" nunca mejor dicho.
En definitiva, salir al mercado exterior está bien como estrategia cuando el mercado interior está agotado. Pero el nuestro no está agotado: está exhausto.
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