sábado, 7 de mayo de 2011

Crear mercado interior

Cuando estuve en Estados Unidos, me sorprendieron especialmente dos cosas: lo grande que era todo, y lo que llegaba a comer la gente. Recuerdo un hombre que debía rondar los 150 kgs chupando continuamente de dos gomas conectadas a sendas cantimploras colgadas a cada lado de las caderas; dos mujeres sentadas en un banco de un parque a las 6 de la tarde comiendo muslos de pavo; platos a rebosar de comida que a duras penas se sostenía en difícil equilibrio; en los supermercados, carros repletos de productos envasados para grandes consumidores .... Y te preguntas ¿cómo es posible que un país con poco más de 200 años de historia haya llegado a semejante nivel de consumo? Es más ¿qué ha hecho que un país con poco más de 200 años de historia se convirtiera en la primera potencia mundial? Y, a la vista de aquéllo, la respuesta instintiva que se te ocurre es: pues, precisamente, su gran mercado interior. Efectivamente, sólo para construir el país desde lo que era a lo que es, EEUU ha sido el principal consumidor de sí mismo. La propia sociedad norteamericana de hoy en día parece que ha sido concienciada para consumir, pero sobretodo, para autoconsumir. Los productos europeos son de lujo; los asiáticos, para pobres; y comprar productos americanos es un acto patriótico.
Cualquier acción destinanada a reactivar la economía debe pasar por crear mercado interior. No es una cuestión de autarquía. No se trata de hincharnos a naranjas y aceitunas, o de "inventar tradiciones" para comernos los excedentes de uva; ni comprar "la nostra" o "la de tots". Se trata de crear las condiciones necesarias para que la sociedad del país pueda llegar a ser también su propio mercado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario