sábado, 28 de mayo de 2011

Por una economía de mercado sostenible

Quienes crecimos admirando las aventuras de Jacques Cousteau o las curiosidades de Félix Rodríguez de la Fuente, no podemos evitar haber quedado impregnado de ello y conservar para siempre algo de alma de biólogo.
Por eso, cuando estudié economía, me resulto fácil entender el funcionamiento del mercado como el de un ecosistema: todos tenemos una función en él y realizarla contribuye a la sostenibilidad del sistema: producimos, somos remunerados por ello, consumimos devolviendo la remuneración recibida, y así sucesivamente. Y en cada una de las vueltas del ciclo, creamos un valor que permite hacer crecer el sistema en espiral mientras no se rompa el equilibrio.
El problema es que el equilibrio se ha roto: unos dicen que porque han venido especies de fuera; otros, que porque los grandes depredadores están depredando demasiado; otros, que porque nos hemos comido hierba de más; otros, que porque el agua ya no fluye como antes... a lo mejor un poco de todo. Lo cierto es que el equilibrio del ecosistema económico se ha roto, y se trata de volver a recomponer el equilibrio.

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